Fotografía de Archivo | La Región Noticias
Tiempo estimado de Lectura: 2 minutos

Los gestos, a veces, dicen más que las palabras. Y a juzgar por los gestos, Donald Trump y Emmanuel Macron han forjado una excelente relación, que bien puede terminar por blindar al mundo de los instintos nacionalistas que deambulan en estos tiempos por la Casa Blanca.

“Todos están diciendo que gran relación tenemos, y están en lo correcto. No son noticias falsas. ¡Finalmente! No son noticias falsas”, afirmó Trump, con un Macron sonriente a su lado, en el Salón Oval de la Casa Blanca, pocos minutos después de darle la bienvenida y dar el puntapié a su visita de estado, la primera desde que asumió la presidencia. Trump hizo una breve pausa mientras hablaba de la “relación especial” que tenían, le miró el hombre, y, delante de toda la prensa, se inclinó para limpiarle “un pedacito de caspa”.

“Tenemos que dejarlo perfecto. Es perfecto”, afirmó Trump, mientras Macron reía.Los discursos formales de los mandatarios honraron la histórica relación entre Estados Unidos y Francia, y dejaron entrever algunas de las diferencias ideológicas entre ambos. Pero, en los gestos, todo fue afinidad, afecto y camaradería.

Una de las fotografías de la cena de anoche, en Mount Vernon, una casona histórica donde vivió George Washington, mostró a ambos en una charla distendida, y, otra vez, a un Macron sonriente. El presidente francés subió la fotografía a su cuenta de Twitter.

 

No fueron los únicos gestos que dejaron al descubierto la química -inconcebible, para muchos- entre ambos mandatarios. Hubo, otra vez, doble beso francés. Dos veces, de hecho: el primero, cuando Macron y su esposa, Brigitte Macron, llegaron por la mañana a la Casa Blanca , apenas se bajó de su limusina, y el segundo, después de su discurso, donde el francés no dudó en recordarle al magnate que tenían “una cita con la historia”, y lo invitó a construir “un multilateralismo más fuerte”.

Un rato después, Trump y Macron posaban para los fotógrafos a unos pasos del Salón Oval, frente al Jardín de las Rosas, cuando Trump le hizo una señal de que se tenían que ir, y terminó llevándoselo de la mano. Ambos sonrieron, y se fueron tomados de la mano hacia su primer encuentro a solas, mientras Macron saludaba, sonreía y agradecía los fotógrafos.

Compartir

Deja un comentario