El argumento de la falta de autorización para montar una carpa no legitima la ferocidad de la acción policial que, sin miramientos, lanzó gases lacrimógenos, repartió palos y patadas a docentes manifestándose.

Más allá de las especulaciones políticas que se puedan hacer sobre la intencionalidad de algunos dirigentes, y aún cuando, los métodos de la protesta pudieran ser cuestionados por algunos sectores sociales, la represión marca un antecedente inédito y aparece como un síntoma peligroso en un estado de derecho en plena vigencia. Y más: ni el menemismo se animó a tocar la Carpa Blanca que durante meses estuvo armada frente a la Casa de Gobierno.

Macri acaba de cruzar esa línea.

El gobierno nacional tiene la responsabilidad y la obligación de resolver pacíficamente el conflicto docente por los caminos que indica la ley: convocando a la paritaria docente y remarcando el camino del diálogo como el único posible para resolver las diferencias.

No será con palos y gases como se acercarán las posiciones, sino todo lo contrario: esta represión, además de merecer el repudio, significa un retroceso en la negociación y una nueva y legítima razón para que los docentes continúen la protesta.

Es probable que haya sectores gremiales interesados en agudizar el conflicto, pero queda aún más claro que al gobierno nacional no le interesa la solución, sino mostrar por el camino de la fuerza una victoria pública.

Repudiamos la represión y exigimos al gobierno nacional retomar el diálogo como único espacio de resolución de conflictos, usando la ley y todos los mecanismos pacíficos que permitan rápidamente una solución a un tema que mantiene en vilo al país, perjudicando a millones de chicos que aún no han podido iniciar regularmente su ciclo lectivo,  finalizó el legislador provincial de la UCR.

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